Parròquia Sant Isidre LLaurador


 
 

    Hacer un buen diagnóstico de toda situación es fundamental para saber qué nos pasa y poder mejorar, superando lo malo o negativo. Nuestra situación social y eclesial es, obviamente, mejorable. No dejamos de escuchar debates y análisis sobre la situación económica que, como siempre, toca más profundamente a los más débiles. También la situación eclesial constata la pérdida de vocaciones sacerdotales y religiosas, así como un rompimiento generacional que hace que la mayoría de las comunidades cristianas no tengan ese elemento tan necesario como es el revelo generacional en la transmisión de la fe.


    Para superar estas situaciones es necesario resituar nuestra forma de vivir hasta ahora. Debemos saber valorar lo que es necesario y saber prescindir de lo superfluo. Los conceptos de austeridad, sacrificio, generosidad, junto con ética, honestidad y piedad deben ser orientadores de nuestras costumbres y de nuestra convivencia.


    Hombres y mujeres con temple que, como San Isidro Labrador, sepan esforzarse por ese pan de cada día confiando no sólo en sus propias fuerzas, sino en Dios, fuente de todo bien.


   Hombres y mujeres que sepan establecer las prioridades en la vida y en las relaciones.


    Hombres y mujeres de sólida piedad e ideales nobles que, contando con la gracia de Dios, se propongan aportar a nuestra sociedad la vivencia del camino que Jesucristo nos ofrece, para hacer presente su Reino de verdad, justicia, gracia y paz.


   Hombres y mujeres de fe firme, recia, que resista los embates de las tormentas de la vida, como los grandes árboles del bosque resisten las tempestades. Fe humilde que confía en la acción del Señor, que se vive con dignidad y coherencia, que se proclama explícitamente con la palabra y la manera de vivir; fe que se celebra en la Eucaristía dominical y que se ilumina con la adhesión y obediencia cordial al Magisterio de la Iglesia.


    No es hora de lamentarse. Es hora de empezar a sembrar nuevas actitudes en nuestra sociedad e Iglesia, para que otros, a su tiempo, puedan recoger los nuevos frutos de vida.


    A todos felices fiestas de San Isidro Labrador, que con su mujer Santa María de la Cabeza y su hijo San Illán, son modelo de vida familiar, de vida cristiana i de vida trabajadora.




Mn. Francisco Prieto,

Párroco de la Parroquia de San Isidro Labrador

 
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