Parròquia Sant Isidre LLaurador

 








El Concilio Vaticano II

(S.C. n.109) señaló que

la Cuaresma es un tiempo

de preparación a la Pascua

en un clima de escucha

atenta a la palabra de Dios y de oración incesante. Esta Cuaresma es una nueva invitación que nos hace el Señor, a salir de la mediocridad que nos invade y que nos hace vivir tibiamente, es decir, sin ser “ni fríos ni calientes”, como dice el Apocalipsis.


La Cuaresma no es tiempo de tristeza, sino de penitencia por nuestros pecados contra Dios

y los hermanos. Por eso nos

propone renovar la radicalidad

de nuestra conversión cristiana

con las prácticas penitenciales

y las obras de misericordia,

para llegar al arrepentimiento y a la necesidad de la reconciliación sacramental.


El libro “Esquivar la mediocridad”  de Xavier Marcet recomienda una serie de factores para

prevenirla, como la búsqueda

de la excelencia, la cultura

innovadora, la preocupación

de las personas,

una concepción del liderazgo

anticipadora y solidaria y,

sobre todo, un compromiso por la autenticidad. Y añade: “El manejo de la mediocridad está siempre en nuestro tejado y depende de nuestras decisiones y resultados… Huir de la mediocridad no quiere decir huir de uno mismo, sino todo lo contrario”.


El apóstol Pedro en su primer discurso después de Pentecostés, nos sigue diciendo: “Arrepentíos… para la remisión de vuestros pecados” y la invitación de san Pablo a todas las naciones de la tierra cuando habla a los gentiles de Listra, nos sigue proponiendo: “Convertíos al Dios vivo”.


Una nueva Cuaresma para dedicar más tiempo a la oración; practicar el ayuno, la abstinencia y otras penitencias que moderen nuestro orgullo y suficiencia; y compartir con los pobres e instituciones de beneficencia,  generosas limosnas.


Solo podremos vivir la Pascua si nos preparamos con una seria Cuaresma.


Francisco Prieto, pbro.

Párroco


   Invitados a salir de la

   Mediocridad