Parròquia Sant Isidre LLaurador

 



EL INCIENSO DE LA ORACIÓN Y LA CARIDAD


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    El incienso que utilizamos en las celebraciones litúrgicas, al mismo tiempo que se quema en honor de Dios para honrar y perfumar las personas y cosas, también nos invita a pensar que, así como se eleva el perfume del incienso hacia Dios, así se eleva la oración del pueblo de Dios a su Señor.


    Comenzamos un nuevo año y es ocasión de hacer buenos propósitos.


  Amparados con la protección de la Virgen María desde el primer día del año, no dejemos de elevar el incienso de nuestra oración diaria y constante al Señor por nuestras necesidades, por las de las personas que queremos y por las necesidades del mundo, especialmente por los más necesitados, tanto sea en el cuerpo como en el alma.


    Y que el incienso de la caridad, de obras y no solo de palabras, sepamos presentársela al Señor también diariamente. Amor de obras para ayudar a los más débiles y necesitados, saliendo de nosotros mismos para darnos cuenta del sufrimiento que tienen tantas personas.


   Abrir el corazón y los ojos a tantas miserias y dolores que hay en nuestro mundo y también alrededor nuestro.


  La humildad de adorar solo a Dios como creador y señor nos hace ser más fraternos, pues reconocemos nuestra debilidad y limitación y nadie en este mundo es mejor que el otro. Así nos acercamos al hermano necesitado con respeto y generosidad, pensando que igual podría ser yo uno de ellos.


  Que suba hasta la presencia del Señor constantemente nuestra humilde oración y la práctica constante de la caridad hacia los más necesitados.



Francisco Prieto, pbro.

Párroco