Parròquia Sant Isidre LLaurador

 



MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


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Todo el mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.


Ya San Bernardo, abad de Claraval, en el siglo XII, fue muy devoto de la humanidad de Jesús. Tres santas de la Edad Media: Lutgarda, Matilde y Gertrudis difunden con sus escritos la devoción al corazón de Jesús. Más tarde San Juan de Ávila, en el siglo XVI, predica y da forma a la veneración del corazón de Cristo. Y San Juan Eudes, ya en el siglo XVII, la populariza y consigue incluirla en la liturgia.


Pero es Santa Margarita María de Alacoque, monja de la Orden de la Visitación en Paray-le-Monail (Francia), la que recibe, entre 1673 y 1675, cuatro revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús.


Para hacer llegar al pueblo fiel y a la jerarquía eclesial las confidencias y peticiones del Corazón de Jesús, Margarita María de Alacoque recibió la ayuda de un joven sacerdote jesuita que el mismo Cristo puso en su camino como confesor y consejero. Fue San Claudio de la Colombière. El joven jesuita, empapado en la escuela ignaciana de los ejercicios espirituales, vio en las revelaciones del Corazón de Jesús una expresión, con otras palabras, de ese Cristo de las contemplaciones del Reino y de las Dos banderas, cuyo conocimiento, amor y seguimiento es la meta de todo auténtico cristiano.

Dice Jesús: “Yo he venido no a perder, sino a salvar” a los hombres y mujeres que libremente quieran aceptar mi salvación gratuita. “Yo he venido para que tengan vida en abundancia”, no para mutilar las aspiraciones de una vida digna de llamarse humana, sino para añadir la vida de nivel superior, que es la divina. “Si alguien tiene sed, que venga a mí y que beba”, “un agua que salta hasta la vida eterna”. “Venid a mí, todos los cansados y agobiados, que yo os aliviaré”.


La correspondencia al amor de Cristo tiene que completarse con la imitación. Conocer al que “me amó y se entregó a la muerte por mí” solo tiene  como reacción lógica el enamorarme de él e imitarle.


San Ignacio de Loyola formuló: “Pedir conocimiento interno de Cristo, para más amarle y seguirle” para pasar por la tierra haciendo el bien.


Francisco Prieto, pbro.

Párroco