Parròquia Sant Isidre LLaurador

 


La persona agradecida vive

con alegría. (Col. 1,11-12).

En cambio las personas

desagradecidas son,

por lo general, personas infelices.


La queja te aleja de Dios, la gratitud te acerca.


Por eso celebramos la “Acción de gracias“ a nuestro Dios, por darnos a su Hijo, Jesús, como nuestro hermano y Señor. Dar gracias por su entrega salvífica, que nos da siempre una nueva oportunidad de volver a la casa del Padre si, desde nuestra libertad, sabemos apreciar lo que es importante para nuestra vida.


El don de la fe se convierte, pues, en el gran tesoro a tener y cuidar y el gran regalo que ofrecer testimonialmente. Así lo hizo San Isidro Labrador.


En este mes de alegría pascual, celebramos la fiesta de nuestro santo patrón San Isidro Labrador, que sigue teniendo mucho que enseñarnos con el ejemplo de su vida y mucho que ofrecernos con su intercesión.


San Isidro fue canonizado el 12 de marzo de 1622 por el Papa Gregorio XV, junto a grandes santos como San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santa Teresa de Jesús y San Felipe Neri.


Especificar que era labrador ya nos señala el ámbito en que se santificó. Sigue teniendo actualidad pues era hombre del campo, él y su familia, hoy que tanto se reivindica el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente.


Vivió de su trabajo y esfuerzo; austeramente, sin lujos; con lo necesario y compartiendo con los que tenían menos que él.


La vivencia de la fe

y la práctica de los

sacramentos

daban color a toda

su existencia,

pues si tenía una fe fuerte,

firme y profunda era porque

cada día la cuidaba

haciendo oración y

de esta manera podía llevar

su cruz personal que

todo seguidor de Jesucristo

debe llevar para seguirle.


Como era agradecido, sabía que no era propietario ni de la vida ni de la naturaleza y por eso daba gracias en todas las ocasiones y circunstancias: por lo que tenía y cuando no tenía, volviéndose hacia quien tenía menos.


Nuestro santo patrón no solo fue trabajador asalariado del campo, sino que también fue esposo y padre, viviendo en familia la fe, la esperanza y la caridad.


Hagamos nuestra la oración que rezamos en su fiesta:


Señor, Dios nuestro, que en la humildad y sencillez de San Isidro Labrador nos dejaste un ejemplo de vida escondida en ti, con Cristo; concédenos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza a tu nombre.


Que San Isidro Labrador proteja a nuestra familia parroquial que se goza de tenerlo como modelo e intercesor.



Francisco Prieto, pbro.

Párroco


SER AGRADECIDOS